Feria Internacional de Teatro y Danza. Huesca, España.

Un proyecto renovado dentro de las artes escénicas y la danza. Del 24 al 27 de septiembre 2018

 International Theatre and Dance Fair. A showcase for the Performing Arts Foire Internationale De Théâtre et Danse • Une vitrine pour les Arts Scéniques Feria Internacional de Teatro y Danza

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32 años con vocación de servicio público

La Feria Internacional de Teatro y Danza, en sus 32 años de historia ha tenido una vocación de servicio público. Como tal, intenta -antes de que la palabra se pusiera de moda- favorecer la movilidad en las artes escénicas en un contexto que va más allá de España, pero que encuentra en el mercado del Estado Español el espejo en el que mejor se refleja.

Ampliar el mercado es uno de sus objetivos y, cuando se habla de esa ampliación, adquiere varios significados.

  • 1.  El primero de ellos, lógicamente, es la circulación de los productos artísticos más allá de las comunidades o países en las que fueron creados.
  • 2.  El segundo de ellos es la introducción en el mercado de propuestas que habitualmente no tienen una cabida importante.

·  Por un lado, favoreciendo la presencia de la danza en las programaciones  escénicas.

·  Por otro, más recientemente, ofreciendo un lugar privilegiado al mal llamado nuevo circo. Mal llamado, porque ya no es tan nuevo.

·  También por una apuesta decidida por la contemporaneidad.

·   Finalmente, unos años más que otros, abriendo las ventanas hacia lo internacional, como oferta y demanda.

¿Qué pretendemos con ello? Cuando se habla de servicio público queremos manifestar nuestro compromiso por el interés general. Entendemos que perseguimos el interés general cuando intentamos introducir elementos de innovación en las programaciones que se producen en los escenarios de nuestro país.

Esto último busca contribuir a corregir las inercias con que la cotidianeidad, la búsqueda de resultados a corto plazo y la falta de riesgo van minando las temporadas de nuestros teatros y salas, públicos y privados, de sur a norte y de este a oeste.

Y ello pasa por intentar demostrar que el concepto comercial es también más amplio de lo que pensamos.

En la edición 2018 de la Feria, todas estas señas de identidad que nos caracterizan se concretan de una manera particular por una apuesta, por un lado, por introducir la perspectiva de género en nuestra mirada.

De ahí parte de la programación, de ahí también las jornadas de trabajo, en un otoño en que la ciudad de Huesca dedica temáticamente también su festival Periferias a esa temática. Mucho queda por corregir, no solamente en materia de paridad, sino en cuanto a los contenidos de las programaciones.

La otra materialización de nuestro compromiso como Feria, trata de introducir, al hilo de los derechos culturales -concretamente el derecho a participar de la vida cultural- una preocupación alrededor de los procesos de participación de la comunidad en los procesos creativos. De ahí que algunas propuestas que se incluyen este año busquen demostrar que la Feria es un lugar en el que se venden no solamente productos artísticos, sino procesos artísticos inclusivos. También demostrar que la excelencia artística no está reñida con ellos

Una Feria no es un festival, aunque tenga algo de ello. Hacer una Feria como la de Huesca, en la que todos los espectáculos pueden verse exige un difícil equilibrio que, además del presupuestario, lo es entre territorios (con una mirada especial -pero no complaciente- hacia Aragón), géneros, disciplinas, espacios disponibles y formatos. No es un trabajo de autoría, sino un compromiso colectivo.